sábado, marzo 2, 2024

Un Policía Nacional mata de un disparo en el pecho a un preso que huyó durante un traslado

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Ha sido condenado por homicidio por imprudencia a una pena de seis meses de multa a razón de quince euros diarios y otros seis meses sin poder tener armas

¿Hizo su trabajo? Y poco le ha caído tal y como están las cosas.

La Audiencia Provincial de Cáceres ha condenado a un agente de la Policía Nacional por un delito de homicidio por imprudencia menos grave a una multa de seis meses a razón de quince euros diarios y otros tantos sin poder tener un arma.

Al mismo tiempo, el acusado de disparar a un preso que se fugó en un traslado desde la cárcel a los juzgados en Cáceres, tendrá que indemnizar con la friolera de 44.000 euros a cada uno de los padres y 20.000 euros al hermano del fallecido (el Estado como responsable subsidiario).

Estos hechos sucedieron en marzo de 2018 cuando el preso Hernando Jean Paul Sierra Quintero fue trasladado desde la prisión cacereña donde cumplía condena hasta el Palacio de Justicia para comparecer en un juicio.

El preso iba sin esposas porque en ese momento llevaba muletas por una dolencia y las necesitaba para caminar. Pero justo antes de entrar en las dependencias policiales soltó las muletas y echó a correr.

Rápidamente se desplegó un operativo policial y a las pocas horas se informó de que el reo había fallecido tras sufrir un disparo en el pecho por causas por determinar.

El Policía acusado de matarle, y único investigad en este caso, siempre ha defendido su inocencia porque, según su tesis, no se puede demostrar de forma concluyente que la bala que mató a Hernando Jean Paul Sierra saliera de su pistola. La Fiscalía coincidió con la defensa del agente y no formuló ninguna acusación contra el agente, para el que pedía la absolución.

Contra esta sentencia todavía cabe recurso.

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